“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.” (Salmo 23:4)
La depresión no es debilidad ni falta de fe. Es una batalla silenciosa que muchos no entienden. Pero Dios sí.
Él no se escandaliza por tu cansancio, ni se aleja cuando sientes que no puedes más.
Hoy te abraza con Su amor, y te dice: No te soltaré.
Busca ayuda, habla con alguien de confianza, pero sobre todo: no dejes de hablar con Él.
Aun sin palabras, Él entiende tu clamor.
Y recuerda: no estás sola. Esta temporada no define tu destino.

_20250419_163109_0000.png)