💛David oyó esos comentarios y tuvo mucho miedo de lo que el rey Aquis de Gat pudiera hacer con él. (1 Samuel 21:12) Todos tenemos días buenos y días malos. A menudo, un día muy malo sigue a uno muy bueno. Sin embargo, Dios es siempre el mismo, sin importar lo que nuestro día nos pueda traer. David descubrió eso.
Un día, el joven David llegó al campo de batalla y escuchó al gigante Goliat, de la ciudad filistea de Gat, que desafiaba al pueblo de Dios.
💛Así que, demostrando mucha valentía, David lo mató (1 Samuel 17:32-51). El rey Saúl llevó a David a su palacio para que lo sirviera, pero se puso muy celoso de David y trató de matarlo (1 Samuel 19:9-10). Así que David se convirtió en fugitivo. Viajó hasta el campamento de Aquis, rey de Gat, y se puso bajo la misericordia de ese rey. Los siervos del rey Aquis no confiaban en David y David tuvo miedo.
💛David había matado al gigante del rey y sin embargo, ¡tenía miedo de ese rey! ¿Cómo es posible que hagamos tan bien un día y tan mal al siguiente?
Lo sé, ¿lo sabes tú? David nos ayuda a saber que no matamos un gigante todos los días. A veces el gigante nos vence y fracasamos. Entonces tal vez sintamos ganas de huir. Es posible que perdamos nuestro enfoque y nos sintamos tan desalentadas que no tenemos la energía para hacer nada.
💛Al igual que con David, nuestros días estarán llenos de victorias y de derrotas; pero recuerda, Dios no abandonó a David y no nos abandonará a nosotras.¡Así que no debemos darnos por vencidas! Debemos arrepentirnos, revisar nuestra estrategia, lo que sea necesario hacer, pero no debemos dejar que el gigante nos venza. Dios nos ama siempre. Nunca lo olvides.

