🌼David ahora se encontraba en gran peligro, porque todos sus hombres estaban muy resentidos por haber perdido a sus hijos e hijas, y comenzaron a hablar acerca de apedrearlo. Pero David encontró fuerzas en el SEÑOR su Dios. (1 Samuel 30:6) David se sentía desesperado. Había vivido en territorio filisteo por más de un año (1 Samuel 27:7) mientras se escondía de Saúl. Esto significaba que al aceptar ese refugio, estaba obligado a servir al rey (1 Samuel 28:1).
🌼Cuando los filisteos se prepararon para ir a la guerra contra Israel, David y sus hombres fueron puestos en la difícil posición de tener que luchar contra sus propios compatriotas. No obstante, el Señor impidió que tuvieran que hacer eso porque el rey Aquis los mandó de vuelta a la tierra de los filisteos (1 Samuel 29:1-11).
🌼Entonces, cuando regresaron a sus hogares en Siclag, David y sus hombres descubrieron que en su ausencia los amalecitas habían llevado cautivas a sus familias. ¡Los amigos más íntimos de David comenzaron a hablar de apedrearlo (1 Samuel 30:6)! ¡Eso es terrible! “Pero David encontró fuerzas en el SEÑOR su Dios” (1 Samuel 30:6). ¿Cómo lo hizo? Recordando que Dios es suficientemente grande.
🌼¿Qué fue lo que David descubrió? La respuesta se encuentra en el Salmo 40, donde David escribe que Dios lo sacó del pozo de la desesperación, del lodo y del fango; que puso sus pies sobre suelo firme y que lo estabilizó a medida que él caminaba (Salmos 40:2). ¿En qué clase de pozo te encuentras tú? ¿Te sientes como David? Pasa tiempo meditando en el Salmo 40 y recuerda que Dios es suficiente para sacarnos de todos nuestros pozos de desesperación.

